En este espacio se compila el trabajo desarrollado por los participantes en la asignatura de libre elección Caminar Barcelona

03 marzo 2007

Cádiz

En Cádiz manda la derecha y Teófila Martínez quiere que se note. Si dios Hércules Fundador no lo remedia, el pleno municipal aprobará el día 19 una nueva ordenanza de circulación para que la gente ande por donde hay que andar: "por la acera de la derecha según el sentido de la marcha". Qué marcha, hija, Teófila, con esto de querer meterte hasta ese extremo en la vida de la gente. ¿Por qué no te dedicas mejor a iluminar por la noche la playa de la Caleta, que es la única que falta con alumbrado en plan Estadio Carranza en la final del Trofeo? Con haber puesto de dulce de Pastelería La Gloria por las noches las tres playas abiertas al Levante (la Playita, La Victoria y Cortadura) podías haberte quedado satisfecha. Pero tú, no, hala, a decirnos cómo hay que andar por Cádiz.
¿Y sabes cómo hay que andar por Cádiz, Teófila, hija, se ve que eres de la Montaña y no te acabas de enterar? Pues hay que andar embelesado... Ni por la derecha ni por la izquierda: embelesado. Engloriado con uno de los cascos históricos más importantes de las ciudades españolas. Absortos ante la belleza de esas largas calles (Sacramento, Rosario) con sus cierres blancos, con la torre-mirador que asoma allá a lo lejos, con ese bronce del cañón de esquina, con el mármol de Carrara de esa casapuerta, con la caoba de ese portalón, con la piedra ostionera de estas fachadas...

Lo peor de toda la ordenanza es lo de pararse a echar un ratito, un cigarrito, una charlita, un comentario, una cosa: "Los ciudadanos no deben detenerse en las aceras formando grupos que dificulten el tránsito de los demás vecinos". Tú lo que quieres es acabar con los que venden las caballas en los Callejones esquina Sagasta.
Así, parándose la gente en las aceras a comentar lo de la Constitución, es cómo nació en el Cádiz de las Cortes de 1812 el concepto contemporáneo de opinión pública. Tú no quieres facilitar la circulación: ¡tú lo que quieres es acabar con la opinión pública!
Claro que sé que en el fondo, Teófila, haces estas cosas por tu profundo amor al Carnaval. Sabes que los letristas de las agrupaciones están ya liados con los primeros cuplés del repertorio y eres tan generosa que ya les has dado hechos por lo menos treinta cuplés de medida, que son los más difíciles, después ya se le coge el tranquillo y es coser y cantar. (Por la derecha o por la izquierda, lo que no podrás impedir, oh Teófila, es que las calles de Cádiz sigan siendo esa maravilla que llevan todas al mar.)
Antonio Burgos, Las calles de Cádiz.

¿Donde está el centro?

¿Por que comenzar el recorrido de una ciudad por su centro histórico?
Podría ser simple casualidad o una inconsciente predilección por parte de la persona que elige, pero en cierta manera, es lo más lógico. Ciutat Vella es, en general, la parte más conocida por nosotros a todos los niveles…vamos a dibujar con la escuela, a comprar, quedamos con los amigos, salimos de fiesta, es quizá el primer sitio que visitamos cuando llegamos a la ciudad, la parte más accesible, la más promocionada…Es el centro; tan tópico en las ciudades europeas que cuando vamos a otros lugares y no lo encontramos, al menos yo, me siento desconcertada. ¿Que catalán no pregunta cuando sale fuera de su país y llega a otra ciudad: “donde está el centro?”.
Pero, no es tan sólo una parte histórica, es un espacio emblemático y reconocido por los que vivimos aquí y un núcleo sólido que nos ayuda a entender y articular la ciudad. Además, Ciutat Vella es el origen, la primera escala: la escala de las personas y de los carros, no la de los coches. Por eso, pienso que también era interesante conocerla en primer término, para tener una referencia clara en nuestras visitas posteriores; ya que como se dijo en el taller, cuando visitamos otros lugares, lo que hacemos es comparar con lo que ya conocemos.

Pienso que el encanto de la zona reside en sus calles y espacios, y no en los monumentos o edificios emblemáticos. La gente pasea Ciutat Vella. La catedral, casi ni se ve. Y el Ayuntamiento, por supuesto, bien que refuerza los recorridos que le interesan. Aunque parezca un maremagno de calles iguales, en mi opinión, hay ciertos recorridos marcados en Ciutat Vella que están muy adecuados y bonitos, mientras que su parte posterior, o la parte que menos se ve, y por tanto menos transitada, está muy deteriorada. Es verdad, la idílica imagen que se nos enseña de Ciutat Vella son sus calles retorcidas y angostas, las plazas imprevistas e irregulares, el ambiente encantador y relajado; pero hay más detrás de lo que vemos: también son viviendas insalubres, oscuras y viejas; calles estrechas y tétricas llenas de ropa tendida en los balcones, olor a basura y orín, inseguridad y ghettos…
En el taller anterior, se habló del edificio como fachada, criticando los esfuerzos por maquillar el exterior de cara al público. El día del paseo, me di cuenta que casi no había estado por la parte superior del Born (de la calle Princesa hacia arriba), mucho menos cuidada que lo otro. Ví el “forat de la vergonya” otra vez, siempre está igual y me pregunté si algún día harían algo o si siempre parecería la parte posterior de un escenario. Por otra parte, es de “halagar” la actuación del Ayuntamiento. Todos los turistas saben donde está el centro, pero cuantos de ellos conocen el “forat de la vergonya”? La gente está en la plaza de la catedral, ve las formas psicodélicas del mercat de Santa Caterina a lo lejos que consiguen atraerle, como a un niño un caramelo. Pero una vez allí, no hay nada que te incite a adentrarte más allá. Y la gente curiosa que lo hace y llega a ver el “forat de la vergonya”, seguro que da media vuelta, pensando: “ui, me he equivocado!” como cuando uno se equivoca y entra a los baños de las chicas. Pienso que es una estrategia exitosa de refuerzo y desviación hacia recorridos preparados y adecuados y de ocultamiento de las zonas más desfavorecidas de la ciudad, que seguro les sale más barata que reformar. Es más fácil y barato tapar lo que no se quiere enseñar que arreglarlo. Pienso que en general, hay una fórmula que define esta área: más turismo o más presión vecinal = más reformas.

Respecto al recorrido en general, pienso que fue interesante porque se nos enseñó las dos caras de la moneda del barrio. Aunque ya hubiera paseado la zona, creo que es diferente pasearla mientras alguien te explica la historia del lugar porque ayuda a entenderlo un poco más. De todas formas, aunque fue imposible debido a la falta de tiempo, me hubiera gustado hacer también un paseo por el Raval.

Prestigio de Ciutat Vella en dos generaciones

El otro día mi madre me preguntaba "porqué los jóvenes veis tanto atractivo en Ciutat Vella?". No podía entender que su generación y la de sus padres huyera de la antigua ciudad emmurallda y nosotros estubiéramos dispuestos a pagar mas para poder vivir ahí.
No podía entender que, cuando ella era una niña, CV estubiera en mucho mejor estado de como está ahora y fuera rechazada y, la mayoría de jóvenes de hoy, apreciáramos CV como ninguna otra parte de BCN.
No podía entender que antes fuera señal de prestigio poder escaparse de CV i, ahora, (exceptuando algunas zonas) la distinción social viniera dada por tener un pisito en el Raval.
Yo le dije "CV tiene un encanto especial". Le hablé de la história que se veía implicita en muchos rincones de CV; de las calles laberínticas en que la luz va entrando de distintas formas y que nunca sabes lo que te encontrarás al girar la esquina siguiente; de la falta de coches (por lo menos falta de atascos) y la presencia de grupos de gente de todas edades, niños y viejos, jugando, paseando, leyendo,... ; de la escala humana de sus calles y edificios; de ...
Aún así, no logré convencerla. No cambiaría jamás un piso en Sant Gervasi (por ejemplo) por una en CV.
Luego, ya a solas, empecé a plantearme como podía ser que, si mi madre me ha educado a mi, tengamos criterios tan distintos en este sentido. Quién ha hecho que los barcelonenses vuelvan a CV?
Lo único que pude pensar es que es un circulo cerrado: nuestros abuelos y bisabuelos se cansaron de vivir comprimidos entre calles estrechas (aunque con muchos otros valores) y, nosotros, nos hemos hartado de vivir en cómodas calles anchas (con sus ventajas, por supuesto). No lo sé, quizás nuestros bisnietos vuelvan a despreciar el casco antiguo de la ciudad que nosotros tanto queremos y disfrutamos.

La Habana

En la parada de guaguas del muelle de Casablanca, un peludo esperaba solitario cualquier ómnibus. Tanta era la mariguana y el ron que había ingerido que no tenía idea de su destino, sólo sospechaba que tenía que salir de aquel marasmo. Le di un chapuzón en el agua turbia y apestosa del malecón, brillante de residuos de petróleo. Después me paré en el medio de la avenida, y sacándome un pezón conseguí botella en el auto de un General. Expliqué que mi hermano sufría de una fuerte crisis asmática y había que correr al hospital. Nos dejó en el cuerpo de guardia del Calixto García. De allí, una vez que la chapa del auto del general desapareció, bajé al arrastrando al peludo hasta la Red, un night-club oscurísimo del centro del Vedado. Se llamaba Machoqui, y en pleno año setenta y cinco se había propuesto ser hippie cuando ya nadie en el mundo, y mucho menos en Cuba, lo era.

La nada cotidiana_Zoé Valdés.

02 marzo 2007

La Otra Ciudad ; Tokyo



El último edición del mapa oficial de Tokio, tiene más de dos cintas paginas, ninguna parte menciona el fracasado American street plan*. Pregunta a taxista que te lleve a la calle Yoyogi y negará con la cabeza tristemente. Para él Yoyogi es una zona, no es una calle!! (* en la post-guerra de los Estados Unidos intentaba nombrar las todas calles de las ciudades.)

The Kimono Mind, ,1965 por Bernard Rudofsky


Si estoy en una ciudad occidental, tengo que buscar un nombre de la calle y un número de la casa. El nombre de la calle será poner una señal pequeña horizontalmente, como está sujetado cualquiera del muro del edificio que está en esquina o una pilar que está de pie en esquina de la calle.
(…)
Sin embargo, en la ciudad japonesa, no puedo encontrar ningúna señal horizontalmente. Pero puedo buscar un señal vertical que siempre está sujetada en uno del lado de las calles o en el muro del edificio que está en la calle anónima. (…) La señal te enseña el número del ”Chome” que es una zona ; que tiene diferentes manzanas, el nombre de ”machi” es la más grande zona que hay dentro del nido del Chome.

Aprendido de la ciudad japonesa,1999
Barrie Shelton

Ciutat Vella

La mayoría de veces que visito esta parte de Barcelona, mi recorrido empieza desde Plaza Cataluña, y va descendiendo. El descenso siempre es distinto, ya que, como si de un árbol genealógico se tratará, el casco antiguo se va ramificando en infinitas calles cada vez más estrechas y laberinticas. Supongo que perderse es fácil si no conoces el "funcionamiento" de Ciutat Vella: guiarse por la inclinación de las calles, diferenciar lado derecho, de lado izquierdo de las Ramblas (o como dirian mis abuelos: de lado peligroso, de lado bueno), la dimensión de las calles, la luz directa que les llega,... pero sobretodo, los distintos "items" que tiene todo el mundo para guiarse por los mundos.
Pues bien, esta parte de Bcn, es el sitio por excelencia de los "items"; de referencias que van cambiando, en la que sin querer o queriendo nos fijamos. Ya sean edificios de siempre como la Catedral de Barcelona, la Generalitat, el Ayuntamiento, la Catedral del Mar, la Boquería, el Liceo,... como el MACBA, el CCCB, la nueva UB, el mercat de Santa Caterina, el centro de Santa Mónica,... pastelerías, chocolaterías, mercerías, filatélias, jugueterías, ferreterías, restaurantes, bares, discotecas, etc, etc.... o incluso sitios personales que nos recuerdan a algun momento de nuestro,...
Creo que cuanto más nos hacemos de este barrio, más personal lo hacemos, pues a todos nos ofrece algo por el gran encanto que desprende. Es un barrio de constante cambio, pero a pesar de ello, aunque hayan cosas que nos gustan más y otras menos, no dejamos de estar enamorados de Ciutat Vella.

01 marzo 2007

Palermo


Siempre ha sido esta ciudad, bellísima y deshecha, un crisol de civilizaciones y culturas, de razas y lenguas, de razones y religiones, de estructuras y ornamentos, de armonías y locuras. Palermo es la síntesis de la isla cuya capital ha sido y es. Y la isla, Sicilia, es el contraste más vistoso de naturaleza y cultura, caos y orden universal. Sí, sin Sicilia no puede entenderse Italia, no puede entenderse ese lugar antiguo, cambiado y cambiante, que se llama Mediterráneo. Dice también Göethe: “Sicilia es para mí un preludio de Asia y África, y hallarse en persona en este maravilloso centro en el que convergen tantos rayos de la historia universal no es cosa pequeña”.
Aquí, a Sicilia, llegaron muchos rayos luminosos de la historia que, después de emitir extraordinarios destellos, se apagaron. Y es verdad que en Palermo, en algún subterráneo derrumbado y oscuro del palacio de los Normandos, la Zisa, el Steri o la Martorana, en los comedores de algún fastuoso palacio barroco, podía ocultarse el prodigioso Aleph: el lugar que contiene todos los lugares, la historia que contiene todas las historias.
Vincenzo Consolo, Siciliano, ‘El pasmo de Palermo’; editado por Debate.

He elegido este troso porque lo que prefiero de mi ciudad y que queria evidenciar es que por Palermo se pueden hacer caminos varios y muy diferentes se pueden hacer: la “ruta romanica y bizantina”, la “ruta musulmana”, la “ruta barroca”, la “ruta espanola”… se pueden percorrer todos los caminos hechos por todos las civilizacìones que la han atravesada y conquistada.La foto se refiere a la Catedrale de Palermo, exemplo concreto de la union de los estilos que cada civilizaciones ha anado en su cruzada por la ciudad.

Estambul

“Pero ahora estoy intentando hablar no de la melancolía, sino de la amargura, que tanto se parece con aquella, y que nosotros asumimos con orgullo y que compartimos como comunidad. Eso significa que hay que observar los lugares y los momentos en que se confunden el sentimiento mismo y el entorno que hace que la ciudad lo siente/ Hablo de los padres que regresan a casa con una bolsa en la mano bajo la luz de las farolas suburbiales en noches que caen demasiado pronto. (…) de los marineros que, cubo en mano, limpian los viejos vapores del Bósforo amarrados a muelles vacíos con un ojo en la lejana y pequeña televisión en blanco y negro y que poco después se quedarán dormidos en el barco; de los niños que juegan al fútbol entre los coches en estrechas calles adoquinadas; de las mujeres de cabeza cubierta que llevan bolsas de plástico y que en remotas paradas esperan sin hablar entre ellas, un autobús que nunca llega; de las vacías casetas de los caiques de las antiguas mansiones; (…) de las entradas de decenas de miles de bloques de pisos todas iguales; de las mansiones hijas de palacios en las que cada tabla del suelo gime con un crujido ahora convertidas en dependencias del ayuntamiento; (…) de las murallas de la ciudad, ruinosas desde los tiempos de Bizancio; de los mercados que se quedan desiertos por las noches;(…) de los miles de casas cuyas fachadas han perdido el color por la suciedad, el óxido y el hollín; (…)de las multitudes masculinas que pescan desde el puente de Gálata;(..) de los fotógrafos callejeros; (…) da las calles en las que no puedes ver ni una sola mujer en cuanto se pone el sol; (…)de los carteles de los muros, rotos y garabateados por todas partes; (…)de las mezquitas a las que les roban continuamente los caños y el plomo que recubre las cúpulas;(…) de las torres el reloj que nadie mira; (…) de los pasajes subterráneos en los lugares más frecuentados de la ciudad; (…) del hombre que desde hace cuarenta años vende en el mismo sitio postales de Estambul(…).”

(Estambul – Ciudad y Recuerdos. Orhan Pamuk)

El autor ha realizado estudios de arquitectura y periodismo y escribe este libro como “un retrato, en ocasiones panorámico y en otras íntimo y personal”. Muchas de las memorias que tiene de la ciudad están relacionadas con los recuerdos de su cotidiano en ella.

El recorrido que hace no es linear. Se parece mucho con “flashes” de una cámara fotográfica y por eso me encanta. Las fotografías que hace – en su y en mi mente - presentan una Estambul que solo conocen los que de allí son, y allí viven.

Me hace pensar: ¿podría encontrar en otras ciudades un sentimiento común entre todos? En Barclona, por ejemplo ¿cuál seria?

Y ¿como podríamos caminar por Barcelona a través de un recorrido no linear?

Iruña-Pamplona


FIESTA (Sun Also Rises)

''Ernest Hemingway''

...a lo lejos, levantándose sobre el llano, se divisaba la altiplanicie de Pamplona, con las murallas de la ciudad vieja, la gran catedral parda y la escarpada silueta de las otras iglesias recortándose contra el cielo. Detrás de la altiplanicie había montañas; las había por todos lados, a donde quiera que uno mirara.
[...] Entramos en la ciudad por el otro lado de la meseta. La carretera era empinada y polvorienta, con dos hileras de arboles para dar sombra; luego, al entrar en la parte nueva de la ciudad, construida fuera de las viejas murallas, se aplano. Pasamos por delante de la plaza de toros, alta y blanca; a la luz del sol parecía de hormigón. Luego tomamos una calle secundaria que nos dejó en la gran plaza, y paramos delante del hotel Montoya.

Caminar más :-)

Un colega mío de la Uni en Praga me contaba sobre sus estudios a la escola de arquitectura en Vallés ( 2 anos antes ) donde frecuentó un curso de recorridos por Barcelona con profesores de arquitectura. Esas classes me han parecido muy interesante, pues he buscado por una asignatura similar ya en el primero semestre de este ano. Por suerte la oncontró en el segundo! A mí me gusta la occasión a descubrir la cuidad con ojos de arquitectos, artistas y otra gente del lugar. Además será seguramente interesante probar a colaborar con alumnos de otras partes del mundo al fin de este curso.
Vino de Praga, la capital de República Checa. Mi cuidad de origen está, tal como Barcelona, llena de hermosos edificios y muchisimas bellezas arquitectonicas, pero desgraciadamente también de masas de turistas.
Caminando por las calles de Praga, encontrando muchos extranjeros siempre pensaba cuantos maravillosos detalles de mi cuidad nunca vieron y nunca pueden ver y entender. Sea por el motivo del tiempo o sea por falta de infornaciones.
Pues, porque soy ahora Yo el extranjero en una cuidad extrana-en Barcelona, me gustaría a eliminar ambos aspectos disonantes del descubrimiento mío:-) Creo que tuvo, y felizmente siempre tengo bastante tiempo para recorer la cuidad. Como me faltan todavía muchas informaciones sobre relaciones entre cosas, que he visto antes. Entonces elegí Caminar BCN, para saber más de la cuidad de Barcelona.